Las expectativas de un gran avance en la cumbre que celebrarán hoy los presidens de Estados Unidos, Joe Biden, y de Rusia, Vladimir Putin, son escasas. Los lazos entre Washington y Moscú están en su punto más tenso en años. Sin embargo, ambos esperan que la reunión de Ginebra, primer encuentro en persona desde que Biden llegó a la Casa Blanca, pueda conducir a unas relaciones estables y predecibles entre ambos países, aunque sigan estando en desacuerdo en multitud de frentes, desde Ucrania hasta Siria. En algunos temas, incluso podría haber un progreso.
Los ciberataques a empresas estadounidenses, a los que Washington vinculada a Rusia, son una grave preocupación. Biden sugirió que quiere que las autoridades rusas tomen medidas contra los ciberdelincuentes que atacaron a un oleoducto y a una compañía empacadora de carne. Putin dijo que Moscú estaría dispuesta a entregar a los sospechosos si se llega a un acuerdo que satisfaga a ambas partes. Es probable que Biden también plantee preocupación por la posible intromisión rusa en la política estadounidense.
Cuestiones de Derechos Humanos también es posible que entren en la agenda. Biden sostiene que su gobierno dará prioridad a la promoción global de los derechos humanos y la democracia y que no se privará de advertir a los países sobre su historial. En ese contexto, es probable que surja el pedido de que se libere al opositor Alekséi Navalny y que se investigue la acusación de que fue envenenado. El Kremlin, que niega el envenenamiento, dijo que la política rusa es un asunto interno. Afirma que no aceptará lecciones de un país al que considera que tiene problemas propios en materia de derechos humanos. (Reuters)